NOONAN
a Laia J. Martínez
La niña Noonan no es una mala niña
y aunque los ciegos prescriban su mirada dormida
tampoco es una niña con mal.
Noonan es la bordadura de un amuleto con el vestido de niña
que las nubes de azúcar soñaron despertar.
Aunque la niña Noonan diga beso cuando dice flor.
El corazón de la niña Noonan vive siempre dentro de una caracola,
de una caracola estrecha y sin mar.
Todos los días su corazón oye las olas y no sabe que ella es el mar,
desconoce ser los ojos maestros de una estrella de mar.
Porque la niña Noonan dice agua cuando dice sol,
porque la niña Noonan dice madre cuando dice mar.
Nada le entristece ni apena,
apenas la arena frágil de las olas fulminantes
cuando la niña Noonan dice sí cuando dice no.
El mar es la ternura de los sueños,
le dice el niño Oriol a la niña Noonan.
La niña Noonan es la niña Laia
y el niño Costello es el niño Oriol.
El niño Oriol es la voz de un gigante bueno en pie de amor
y la niña Laia...
la niña Laia es una sirena encantada en el país de los ocres.
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| Laia |
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| Oriol |
COSTELLO
a Oriol Santacruz Ramal
Erguido
sobre la fragilidad del día
extiendes tus alas de ángel izquierdo
para venerar a las sombras de la salud y el orden
del caos y la estulticia
con una sola sonrisa vencernos
tu ocaso y amanecer nos vencen
cada lágrima cada bostezo
cada pregunta formulada a los átomos de la perplejidad
nos vence el abrazo
el aliento más puro en ti
que jamás pertenecerá a este mundo
nos vence la mirada
la presente ausencia de tu voz
amarrada a la piel de las cosas
a lomos de un síndrome feraz
nos vence la entrega
tanta belleza encrespada
cada articulación de tu cuerpo
tu ternura
heredada de los estómagos de la tierra
tú
el extraño ser que limita nuestra oscuridad
el último árbol de amor que nos queda en pie