Poesía: Refugio de montaña, ascensión furtiva, descenso permanente...



jueves, 24 de mayo de 2012

El beso

Mes de marzo
entre jazmines 
y alhelíes

mejilla y labios
arborescentes

arqueando un surco
nodular

beso incógnito
fulgor de laurel.


El beso 
Gustave Klimt (1907-1908)

Figura asomada a la ventana



Una sombra
encaramada al vacío
piensa en su
misma sombra

desconoce
que detrás
todo un mundo
le pertenece

y la mira.




Figura asomada a la ventana,
SALVADOR DALÍ, 1925







miércoles, 23 de mayo de 2012

Miguel Pérez Alvarado


Levantado templo, Cíclope Editores, 2011


Paisaje I

Abro los ojos y los pongo sobre una piedra: la piedra duele porque no me cabe. El dolor me tira de los párpados y el peso de la piedra cae como humo que se hace líquido por dentro de mi cuerpo. Hasta un estanque lleno de piedras que han dolido que han caído qe ahora son humo líquido por todas partes.


***


Cuatro paredes
sobre el acantilado; para qué
la lengua –rebosado sol-
si no endurece el aire, lo hace tierra, me lo hereda;


esquinas que deshojan
caparazones, y abren
antorchas y riadas contra el cuerpo
-cóncava nave-;


vientre, red, cuarto oscuro
envuelven
semillas y cuchillos y cenizas.




***


Va y viene
lo que nos conforma,
elegimos
no morir
y crecemos juntando sangres.


***


La primera luz, dada entre tus ramas,
la guardo entre los huesos.
Pétalos crecí alrededor
para su umbría;
los días sucesivos de miseria y orfandad,
las cárceles que calcinan,
los senderos enredados.
En el centro de la carne,
tu luz solo será mi destello último.


***


Zambullido en tu cuerpo
mi cuerpo
abre todas sus flores en en el centro del sol.








Miguel Pérez Alvarado nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1979. Desde 1997 reside en Madrid, ciudad en la que estudió Ciencias Políticas y Periodismo. Ha publicado varios libros desde que en 2001 apareciera su primer poemario, Teoría de la luz, y ha colaborado esporádicamente en diversas publicaciones periódicas: La Plazuela de las Letras, Calibán, 2C-La Opinión de Tenerife, Revista Kafka, Cuadernos del Matemático. En la actualidad margulla entre las notas que escribe sobre el viaje en la literatura canaria y prepara la publicación de su tercer poemario Ala y sal.

martes, 22 de mayo de 2012

El origen del mundo

El origen del mundo, Gustave Courbet (1866)

Desparramada

sobre el lecho estéril,

crucificada,

descubres tu secreto

mórbido

al corazón del hijo.


Tu sexo 

              no es un sexo.



Es la cicatriz 
                     
                       del mundo.




viernes, 11 de mayo de 2012

Abominable consumo

XVIII Premio de Poesía  "Ana de Valle" (Avilés)


Una ciudad no es una ciudad, en realidad es un hormiguero. Y un hormiguero central requiere de otros, periféricos, para que le limpien los bajos. Los que vivimos cerca de la gran urbe, prácticamente engullidos, sabemos muy bien cuál es nuestra condición (intra-)histórica: ciudadanos de segunda y/o tercera categoría. O incluso, de ninguna. Nos permiten estar (consumir), pero no opinar (decidir). Aunque mucho más complicado, sin duda, sería hacerlo en patria ajena. Como es el caso de nuestra autora, una joven andaluza que desde hace cinco años reside en París, ciudad de los museos y de las musas (de antaño).

Hace ya unos meses que me cayó en las manos uno de sus últimos libros, Provocatio, y digo último porque Sara es una escritora expansiva, de versos. Su labor es tan fecunda que promete a este paso llegar al volumen de un Celaya. Y cito a este autor, en concreto, por necesario y a la vez olvidado.

El circuito vital de autores y libros a veces es muy breve. Tan breve que ni siquiera llegan a las librerías, mucho menos a los lectores. O bien hibernan en los almacenes de un gran distribuidor, como en los subterráneos de un Ayuntamiento. Provocatio fue merecedor del Premio Ana del Valle, uno de los pocos que promueve la creación poética hecha por mujeres. Cosa de agradecer. Edición cuidada pero sin mucho énfasis en la distribución. Lo cual me hace pensar que la cultura en este país está íntimamente asociada a la caridad, la mendicidad y la travesía por el desierto (excepto la SGAE, claro). En algunos libros, y sobre todo este por actual, es una lástima. Deberíamos de reparar este tipo de agravios.

Toda una declaración de intenciones de la autora, desde el título y la dedicatoria inicial del libro donde rememora todas aquellas mujeres de su vida. Y esto requiere conciencia, de género y de clase. Un libro breve, por cierto, pero muy intenso. No se pierde en sus formulaciones y los poemas son equilibrados, bien construidos, precisos porque saben hacia dónde apuntar. Uno de los mayores logros de la poeta es seguramente la cadencia, sin alterar ni recrudecer la voz, pero dando de lleno en la problemática de nuestra sociedad, de nuestra rutina abominable: "la ciudad es una fábrica cubierta de resina", citando el primer verso del libro.

Mucha autocrítica la de esta voz poética que nos propone Sara, frente a ese supuesto barniz que embelesa los flashes de los turistas enamorados del sucio gris y (tan) cosmopolita. La autora aborda esa impersonalidad de lo urbano, radiografiando lo nimio, lo cotidiano, lo que en aparencia no es ni será nunca trascendente para los ojos del gran público, pero sí para los sintientes. El ojo crítico, el cristal progresivo en cada verso, está dotado de una cierta acidez, aunque paradójicamente impregnada de ternura. ¿Recuerdan a Goytisolo, verdad? Hago de nuevo este paralelismo, de un autor necesario y también silenciado. Olvidado por la mayoría de sus imitadores, lo que es más grave. 

He citado a estos autores, conscientemente, aún no sabiendo si son del agrado de la autora, pero autores al fin y al cabo comprometidos con lo que fue su presente inmediato. Al igual que ella lo es con su época y con los suyos. Autores y autora que deberían estar presentes en boca de muchos (más). Porque en estos días oscuros, reconforta leer y sentirse cerca de voces, auténticamente contestatarias (y no profesionales de la pose y la queja), que saben bien que el margen de actuación frente a un consumo abominable es desde abajo, en lo cotidiano. Nosotros mismos.



Money Money

La ciudad es una fábrica cubierta de resina.
Sus habitantes duermen
en los colchones que el dinero ha jubilado.
Nuevos y ergonómicos,
absorben los restos de los cuerpos,
cantan a las mañanas.

En la teletienda
están vendiendo abrefáciles para quitarle la piel
a los desechos.

¿Por qué sigues llorando cuando pelas la cebolla?


***


Los que miran

El humo de las chimeneas:
ése es el único temblor
que se eleva por los aires.

La ciudad es una fábrica, gris y oxidada.
Están mandando cambiar los sistemas económicos,
la composición de los elementos.

Las aceras se desdoblan:
la ciudad amanece con el chirreo de las máquinas,
el ruido de los que empujan
el carro de un ir hacia delante.

La ciudad es una fábrica hecha de cristales.
El humo empaña con calor los territorios

mientras se empañan también
los cristales de Venecia.

            Jamás nadie ha limpiado
el negro de los rostros.


***


La colada

Imaginar la eternidad
desde la terraza
de un décimo piso.

Las palabras tienen el vértigo
que sientes
al divisar la muerte desde arriba.

El eco chirría,
nunca el silencio
fue tan revelador.

Somos cáscara,
algo que cuelga con pinzas
en el tendedero,
movidos por el aire,
hartos de tanto miedo.  


***


La herencia

Cosechar todo lo que el tiempo
nos ha dejado de herencia:

eso es amar a los otros.

Lo que el dinero no mata
los años lo quitan.
Y nosotros seguimos empeñados
en poner nombre a las cosas:
una casa es una casa,
una hipoteca es una hipoteca,
un seguro de vida es un seguro de vida
y un préstamo para un coche
es un préstamo para un coche.

Empeñados, así vivimos.

¿Qué nos falta?
            Nada es suficiente.

La muerte es, para muchos,
el premio al final del camino.

El ser humano, un animal con forma
de máquina tragaperras.



Sara Herrera Peralta


Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, 1980) ha publicado los poemarios La selva en que caí (Torremozas, 2007), De ida y vuelta (Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos - Difácil, 2009), Sin cobertura (La Bella Varsovia, 2010), Provocatio (Premio Ana de Valle - Ayto. de Avilés, 2010), Shock (Baile del sol, 2011) y Mamá era Ilsa Lund al principio de todo (Cangrejo Pistolero Ediciones, 2012). Obtuvo también el Premio de Poesía Voces Nuevas (2007), una mención en el Premio Internacional de Poesía La porte des poètes y ha sido finalista, entre otros, del Premio Adonáis (2011).
Sus poemas han sido incluidos en las antologías y libros conjuntos Poemas para un minuto I (Hipálage, 2007), Voces Nuevas, XX Selección (Torremozas, 2007), 50 maneras de ser tu amante (Puntos Suspensivos, 2010) y Todos los fuegos (Colección Hesperya 3, 2010), así como en revistas como La sombra del membrillo, Palabras Diversas, El coloquio de los perros, MLRS, Catálogos de Valverde 32, Nayagua o el fanzine Bar Sobia, en ediciones impresas y digitales. Ha sido invitada como poeta a encuentros y festivales de poesía como La ciudad en llamas (Oviedo, 2009) o el Festival de la Palabra Versátil.es (Valladolid, 2010). Entre 2009 y 2011 coordinó el proyecto Yo también leo, para el fomento de la lectura entre jóvenes. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, francés y portugués.

MBA especializado en Comunicación y Medios y por el ESG Graduate School of Management de París, Master en Dirección de Marketing y Comunicación por la UOC, es Diplomada en Turismo (UNED) y Diplomada en International Management Assistance (Universidad de Navarra) con intercambio en universidades de Helsinki (Helia) y San Petersburgo (Instituto Internacional de Administración de San Petersburgo) . En la actualidad estudia un Grado en Lengua y Literatura Españolas. Pasó parte de su infancia en Trebujena (Cádiz) y vivió en Jerez de la Frontera hasta los diecinueve años. Después ha vivido, estudiado y trabajado en distintas ciudades, como San Sebastián, Helsinki, Málaga o París, donde reside desde 2007.




martes, 8 de mayo de 2012

Mario Martín Gijón


Latidos y desplantes, Ediciones Vitruvio, 2011.



he aquí a quien quiso
y deseó soñó y tuvo esperanzas
hasta que entró una noche en la herida del absurdo

y al salir increíblemente ileso
ya no pudo querer desear soñar esperar nada
pues encerrado quedó en una herida aún más honda



***


paloma aplastada


implacable inocencia es tu
incrédula mirada ciega
las alas que ya nunca abiertas
flotando trenzaran el aire
sometida al violento
abrazo del asfalto
mis ojos acariciaron tu vacío


(a un triste cadáver visto en Bratislava)


***


fósil

envidias al fósil por su eterna
permanencia en su artística espiral
una conciencia envidiaría que como él
persistiera en su gesto
ante el mundo

debiera ser posible
perdurar enroscado y a la vez
observar cómo todo transcurre
se transforma o no pero perdurar

pertenecer a una imposible especie
de fósiles vivos
de espectadores
eternos
de la tragedia
de estar vivos


(tras conocer al trilobites gigante.
155 millones de años.
expuesto en el Hofburg de Viena)


***


el poso de una tarde sin trabajo
la reata de propósitos sin fruto
el escombro de los días con agenda

qué útil todo
                          si fuera eterno


***


y si fuera la vida
este caminar
flanqueado por cardos
lanceado de ladridos
burlado de vencejos

aún así perdurara
mi rumbo indefinido









Mario Martín Gijón (Villanueva de la Serena, 1979). Actualmente vive en Cáceres, donde es profesor en la Universidad de Extremadura. Doctor en Filología Hispánica, hace crítica literaria, y es autor del libro "Una poesía de la presencia. José Herrera Petere en el surrealismo, la guerra y el destierro", con el que obtuvo el premio Gerardo Diego de Investigación Literaria. Recientemente acaba de recibir el Premio Internacional de la Crítica Literaria Amado Alonso por su trabajo "La patria imaginada de Máximo José Kahn. La obra de un escritor de tres exilios.".




domingo, 6 de mayo de 2012

Lucia Pietrelli


OVIDIO
Creíste que era una rama,
sólo
una rama, que no hacía daño, que no te llevaba a ningún lugar, que no te firmaba, que no,
no.
Pensaste que era una rama, que no era de carne, que no daba miedo, que no hacía nada,
no.
Pero después los pies ya no iban adelante y los bulbos oculares maduraban frutos negros.
Aunque fuera una rama,
sólo
una rama y tú, vagina de tierra, pensamientos rasgados.
Tú ya eras más árbol que los árboles.
Cuando llegaron los niños, recogieron los frutos. Se deshacían en sus bocas. Tenían sabor a quemado.
Era una rama, sólo una rama: y ahora resurge
insondable
aún se alimenta
implacable.
Dentro,
una rama: no era voluntad, no eran falanges.
Seguía el cuerpo,
bombeaba la raíz.

OVIDI
Vares creure que era una branca,
només
una branca, que no feia mal, que no et duia enlloc, que no et signava, que no,
no.
Vares pensar que era una branca, que no era de carn, que no feia por, que no feia res,
no.
Però després els peus ja no anaven endavant i els bulbs oculars maduraven fruits de negror.
Tot i que fos una branca,
només
una branca i tu, vagina de terra, pensaments esquinçats.
Tu ja eres més arbre que els arbres.
Quan varen arribar els nens, recolliren els fruits. Es varen desfer a les seves boques. Tenien gust a cremat.
Era una branca, només una branca: i ara ressorgeix
insondable
encara s’alimenta
implacable.
A dins,
una branca: no era voluntat, no eren falanges.
Seguia el cos,
bombejava l’arrel.
(de Violacions, Ed. Moll, 2011)

***

El sol se fragmenta en partículas de hambre seca
revienta en el perro encelado
                                      miradas albinas sin párpados.
El sol ofrece su propia sed a la boca ultrajada:
se expande el polvo
maduran las esquirlas del abandono.

El eje
de las buscas
la única cicatriz abierta
de mi cuerpo
violado.

El sol s’esmicola en partícules de fam seca
rebenta en el gos en zel
                                      mirades albines sense parpelles.
El sol ofereix la pròpia set a la boca ultratjada:
s’expandeix la pols
maduren els resquills abandonats.

L’eix
de les busques
l’única cicatriu oberta
del meu cos
violat.
(de Violacions, Ed. Moll, 2011)

***

NATURALEZA MUERTA
Una hilera
de pinaza
en las arterias.
Procesión
silvestre.
Cántico neuronal
hasta que una
perfora
el corazón.

NATURA MORTA
Agulles de pi
en fila
a les artèries.
Processó
silvestre.
Càntic neuronal
fins que una agulla
perfora
el cor.
(de Fúria, Ed. Documenta Balear, 2010)



Lucia Pietrelli es una escritora italiana nacida en 1984. Trabaja la poesía y la prosa en italiano, catalán y castellano. Es autora de los poemarios Fúria (2010), Violacions (2011) y Vertical (2011). Recientemente, obtuvo el Premi Recull de Poesia 2012 (Blanes), pendiente de publicación.

Traducción: Joan de la Vega

domingo, 15 de abril de 2012

Aprendre a caure



No tots els lladres són de la mateixa condició. N’hi ha de diferents tipus i especialitats. Existeixen lladres de tombes (Dr. Frankenstein), de foc (Prometeu), de flors (Basho), d’olors (Jean-Baptiste Grenouille)... En fi, infinitat de tipologies, segurament tantes com a éssers humans, algunes de massa evidents i presents en una societat extremadament egomaterialista com la nostra. No em ve de gust parlar d’aquests.
D’altra banda, trobem els lladres de (pensa-)ments, però no pas de qualsevol ment sinó de la seva pròpia ment, aquests en són l’excepció. Parlaré doncs de Caure, el darrer recull de la Laia Noguera, poemari guardonat amb el Premi Ausiàs March de Gandia i editat recentment a Edicions 62.
Per a endinsar-se en aquest llibre el primer de tot és oblidar com es fa o què s’espera d’una obra convencional de poesia: pàgina-estrofa, estrofa-pàgina. Tot ben endreçat, tot quadriculat. Doncs no. El primer que sorprèn d’aquest enllaçat poema de i entre breus és la disposició dels textos. Aleatoris, fluvials, barruts per un vent de fora, paraules que venen i se’n van com a petjades lleugeres que aprofundeixen a prop i que més enllà s’esborren, que provenen de lluny, de qui sap on i que no van enlloc. Trobem textos a la part superior i inferior de la pàgina, independents, o bé poemes on el títol de capçalera del fragment s’incorpora al mateix poema. El moviment del poemari és circular: fora-dintre-fora-dintre. Aquests són els quatre apartats que configuren l’esquelet, el finíssim fil del llibre. La respiració de la mirada, de fora a endins i de dins a enfora. Per tant, la mirada expectant de la meditació.
Caure és un llibre religiós, un llibre iniciàtic on la religiositat hi és present fragment a fragment. Espiritualitat i existencialisme s’abraonen. Uns dels màxims assolits per l’autora és la no-presència de l’angoixa. Existeix un equilibri entre la bellesa i la foscor. La nostra tradició filosòfica, en canvi, acostuma a ser d’extrems, o blanc o negre. I el negre tradicionalment en la literatura occidental ha estat la protagonista indiscutible. Però l’autora no perd el temps en recrear-se en el dolor  i el derrota: (Els peus se’m fonen amb la terra.// Allibero la llum a poc a poc.), acceptant la seva part de llum. Aquests versos són els darrers de l’únic  poema del primer apartat, Fora, on se’ns presenta un peregrí, que pot ser qualsevol. No l’autora, sinó l’home, o la dona i perquè no, un animal.
Caure no és l’acció posterior d'haver ensopegat o relliscat (fotre-se-la o que te la fotin) una vegada i una altra fins l’extenuació i la nul·litat del propi individu. Potser caure consisteix més aviat en saber reconèixer la caiguda, el dany, la foscor de dins i la de fora. I en aquest moment de transició, de reflexió (mística) d’allò que varem creure o ésser, abandonant tot enrere, només llavors és quan aprenem dels propis errors i falses creences sobre l’existència, i de les múltiples identitats viscudes treure en clar que seguim en una transformació permanent. Per tant, sense identitat. En aquest punt d’inflexió som conscients de la nostra condició, en la buidor cerquem i trobem la plenitud, les nostres limitacions. Els poemes que configuren Dintre, ens plantegen com una invitació i al dret a ser valents, a dissoldre el jo (el jo és merament una etiqueta, un clixé), entrar dins nostre és trobar el dubte, l’enigma constant, la força d’un abisme que no perdura però que forma part d’un tot, a fora. D’un tot canviant i que està de pas, i ha de morir. Però morir no és més que un nou naixement, una part d’aquesta transformació. Aquesta transmutació queda palesa en el poemari, com el ressó d’una pregària o lletania, algunes imatges es van retrobant per anar apropant-se en allò que no-som i en alló nou que no-serem.
Vivim en una societat malaltissa on el repte de qualsevol humà és l’èxit, el triomf, un suposat poder per exercir-lo sobre els altres. Ho fem per instint, és la bèstia que no hi pensa. I si ho fa, és de manera parcial, convinguda. Aquest poemari es desempallega d’aquesta obsessió opressiva d’avui en dia, que ens fa esclaus i que tracta d’amagar les nostres misèries i frustracions. Fracassem precisament per aquesta idea de triomf. La veu de la poeta és la veu de l’aprenent, que ens mostra un nou camí en el no-camí. Viure és també caure, admetre-ho i llevar-se en la caiguda, caient. Però per fer-ho cal no aferrar-se a res ni a ningú en concret per apaivagar la por, ni tan sols a nosaltres mateixos. I al endinsar-nos en el camí sense identitat ni postissos, de ple en l’esperit, és només quan comencem el viatge cap al veritable món que hi ha fora.



Jo no camino.
És la terra que em camina.
Em caminen les alzines.
Els líquens i les pedres em caminen.
Em caminen els ocells.

Em camina tot el cel sobre l’esquena,
sobre el cap.
Em camina sota els peus,
sota el cor i la mirada.
I jo no sóc.

Jo no sóc res.
Sóc la fulla,
l’ombra petita de la fulla,
la mica d’airet que fimbreja
dintre l’ombra petita de la fulla.

Jo no camino.
No camino ni parlo,
perquè és ella la que parla:
la terra que em camina per damunt
de tot el que em penso que sóc.



Cuando los magos cumplen años....




a Juan Carlos Mestre

Una caja roja
nos resguarda
del frío

casa de madera
encendida
de verdes murallas
a ráfagas trenzada
con llaves de aire
y miel

uno a uno
nos conjuga
ángeles caídos


[a cau d'orella
sil·labari libèrrim]

casa roja
de huéspedes en gracia

casa de los insepultos

a salvo del perdón
y el olvido

lunes, 26 de marzo de 2012

a Javier Cubero




Nada tiene sentido
donde regurgita el limo

el verde es azul
azul el verde
y negra la pinaza
del atardecer

tu corazón
                           en manos del aire
bosque celeste